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Pobreza infantil: cómo afrontar la educación sin acceso a la Tecnología

La educación ha ido cambiando a lo largo de los años, pero este último año con la pandemia del Coronavirus, su cambio ha sido mucho más significativo, haciendo que la tecnología juegue un papel fundamental. Es por ello que la pobreza infantil se ha visto más agravada.

Por lo tanto, debemos preguntarnos, cómo afrontar la educación sin acceso a la tecnología. En donde la pobreza infantil es una realidad, la educación, lamentablemente es un lujo al alcance de muy pocos.

La pobreza infantil es una lacra que va más allá de los países subdesarrollados. En pleno siglo XXI los países que se consideran avanzados y que están a la cabeza del orden mundial siguen padeciendo de este terrible problema en una era en la que la tecnología y los recursos debería haberla erradicado por completo.

España, pese a estar reduciendo su tasa de pobreza infantil en los últimos años, mantiene una de las más altas del continente europeo, estando a la cola de los países miembros de la Unión Europea en esta materia. Según un informe elaborado por Unicef, nuestro país se sitúa como el cuarto de la UE con mayor índice de desigualdad infantil, solo por detrás de Rumanía, Bulgaria y Grecia.

Tecnología, educación y pobreza infantil

Cómo comentábamos en el artículo anterior sobre la implementación de la Tecnología en las aulas, ésta ha sido mucho más drástica debido a la pandemia que nos asola desde hace más de un año.

Sin apenas preparación ni tiempo, se tuvo que instaurar la educación online en todas las edades, haciendo que padres y madres obtuvieran el rol de profesores de sus hijos en casa.

Pero… ¿ Y en los hogares donde no se dispone de dispositivos tecnológicos para llevar a cabo esta labor? ¿ Qué ocurre con esos niños?

Estas son preguntas que deberíamos hacernos todos, por desgracia no hay que irse a ningún país subdesarrollado para ver esta diferencia social.

Esta pandemia nos ha hecho ver lo vulnerable que es nuestro sistema educativo y la gran diferencia social que hay entre unas familias y otras. La precariedad laboral y el cierre de negocios en el confinamiento, han hecho mella en un sistema ya de por sí bastante castigado.

La educación es un derecho fundamental recogido en la constitución española, derecho, que todos los ciudadanos deberían poder disfrutar por igual.

¿Qué solución puede haber a esta precariedad infantil?

La solución para esta precariedad, no es fácil y no depende solo de uno mismo. Esto va mucho más allá de lo que pueda aportar un ciudadano individualmente.

Los gobiernos deberían proporcionar material gratuito o lugares donde poder hacer uso de ese material a familias que no puedan costearse la tecnología individualmente.

Los niños son el futuro y como tal, deberían estar preparados para afrontarlo, todos deberían estar igual de bien formados, sin importar su situación económica.

Cuando la tecnología se utiliza para ayudar a los demás, para reducir las brechas de desigualdad, se convierte en el elemento más poderoso del mundo.

La tecnología es el pincel con el que se dibuja el futuro en la sociedad actual. Los avances tecnológicos deben ser un arma para luchar contra este tipo de desigualdades.

Vivimos en una era de auténtica revolución y no podemos olvidar que la tecnología ha de humanizarse para que pueda servir al ser humano y mejorar la sociedad.

Muy importante, hay que aprovechar cualquier avance como la Inteligencia Artificial, o la Realidad Aumentada para ser creativos y luchar contra la pobreza infantil.

Cuando la tecnología se utiliza para ayudar a los demás, para reducir las brechas de desigualdad, se convierte en el elemento más poderoso del mundo.

Vivimos en la época donde se puede ayudar con un clic o pulsando un botón. Una época donde tenemos más acceso a recursos, innovación y formación que en toda nuestra historia junta. Debemos aprovechar estos avances y oportunidades para crear un mundo donde ni un solo niño tenga que vivir en pobreza.

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